lunes, 13 de agosto de 2012


El Señor es mi fortaleza y mi escudo; En Él confió mi corazón, y fui ayudado, Por lo que se gozó mi corazón, Y con mi cántico le alabaré. El Señor es la fortaleza de su pueblo, Y el refugio salvador de su ungido. Salva a tu pueblo, y bendice a tu heredad; Y pastoréales y susténtales para siempre. 
(Salmo 28:7-9)

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