martes, 29 de mayo de 2012

El Señor es la porción de mi herencia y de mi copa, tu sustentas mi suerte. Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos y es hermosa la heredad que me ha tocado. Bendeciré al señor que me aconseja: aún en las noches me enseña mi conciencia. El señor he puesto siempre delante de mi: porque está a mi diestra, no seré conmovido.

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